Resiliencia…

Que difícil se hace pensarte tanto.
Que difícil es convivir con esto que siento tan profundo.
Saber que en la distancia no encuentro consuelo, más se acrecientan mis ansias por verte de nuevo.
La vida se vuelve rutina, los dias y las noches se tornan infinitos. Tenerte lejos me llena la mente de incertidumbres, de miedos, de fantasmas que me roban el sueño, se apoderan de mí tranquilidad y sucumbo ante ellos, pues es la verdad, todo se reduce a nada porque ya no estás.
Se que de todos los hombres eras el más problemático, el de los mil defectos. Pero esa rebeldía interna que llevo desde niña de querer lo imposible, de ir contra la corriente, hizo que te me presentarás más atractivo, más deseable, más elocuente.
Y ya no sé como explicarlo, le doy tantas vueltas a todo este idilio, esa bendita costumbre social de ponerle rótulos a todo, no se si es idealismo, enamoramiento, obsesión, encantamiento, lo que me hace retenerte conmigo, atado tu recuerdo como un nudo marinero del cual me es imposible poder escapar.
Me diste tan pocas herramientas para justificar esto que desencadenaste en mí. ¿Fuiste despacio o yo muy veloz?. ¿Vos querías solo momentos y yo en cambio tu corazón? ¿Acaso importa la razón?
Te presentaste ante mí de una forma tan peculiar, diciéndome mentiras para conquistar. De todas ellas ninguna creí pues ya sabía de tu imposibilidad para mí. Con todo esto a mi favor y aun así sabiendo de las tertulias que me esperaban, mi ilusión por vos creció y creció, me sentía cómoda en esa falsa felicidad.
Hasta que esto sabía tendria un final, porque llega un punto en que las cosas ya no se pueden ocultar.
Vos siendo cada vez más imposible para mí.
Yo luchando con este puñado de emociones y sentimientos, quemándome mis manos, sacudiendo mí interior.
La distancia mala amiga, la que me vió llorarte cada día.
Mi futuro, mis sueños, mis esperanzas, mis anhelos que llevaban tu nombre, todos ellos poco a poco se iban apagando con los últimas luces del atardecer.
Tu silencio tan ensordecedor, me hacía pedazos el corazón, la impotencia por querer saber de vos diariamente me iba matando lentamente.
Nunca supe y no se si lo sabré si es que el menos un poquito te importé. Pero mas allá de eso, acá siempre estaré. Lejos, cerca, en tus sueños, o donde quieras, estaré. Viéndote desarrollar tu vida, tu futuro, tu familia…todo eso que ingenuamente con vos imaginé.
De todas formas seré feliz mientras vos lo seas y por más que no te vea como yo quisiera, siempre te tendré presente, sé que estarás pleno y feliz en los brazos de otra persona y harás todo para retribuirle de la misma manera.
Yo en cambió estaré lejos tuyo, pensando si valió la pena ilusionarme tanto.
En definitiva la vida sigue, las personas llegan y se van, pero siempre algo que aprender nos dejan.
Y Con vos aprendí que por más que tenga todo en contra, (hasta la geografía incluso) no hay que dejarse sucumbir y ese riesgo gratamente hay que asumir.
El riesgo es parte de la vida, el nos prueba, nos fortalece, para ver que tanto podemos lograr… O que tan heridos podemos salir.
Es difícil traducir en palabras tantas emociones… Como es difícil de olvidar el motivo que las provoca.
La idea es ser resiliente para poder enfrentar el presente con el recuerdo vigente en el corazón y la experiencia en la mente.

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1 comentario en “Resiliencia…

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