“ESA MALDITA ADICCIÓN”.

Un nuevo amanecer se aproxima

en los oxidados rieles de la estación.

Tanta ansiedad y desazón

me carcomen por dentro.

Este día será violento,

tengo los bolsillos vacíos

y mi pena va en aumento.

El transa de la esquina asoma,

yo voy directo hacia él,

necesito su mercancía

estoy deseoso otra vez,

nada me detendrá tomarla

aunque mi vida arriesgara.

Al enfrentarnos cara a cara

tengo un nudo en la garganta,

hacemos el intercambio

pero yo no tengo la plata.

Entonces salgo corriendo

mientras sus pasos me persiguen

todo el tiempo sin parar,

hasta que en una calle vacía

comenzamos a pelear.

Atenué mis duros golpes

no quería hacerle daño,

solo tomar mi pasta

para consumirla lentamente.

El transa cae al suelo

reducido rápidamente.

Estaba fuera de sí

jamás me comporté así,

pero la necesidad era mucha

y los billetes no alcanzaban,

no había otra manera

era yo, mi pasta o su vida.

Pensaba mientras corría

en la soledad de la calle,

ojalá mis padres llegaran

a perdonarme algún día,

de seguro no apoyarían

mis acciones casi perdidas,

como tales no querrían

verme destruir mi vida

producto de la fascinación

que la droga me producía.

Me hubiera gustado saber

que ellos a mi lado estarían,

pero la calle y sus compañias

tomaron su lugar,

fuí definiendo mis pasos,

entre el hambre, frío y dolor,

entre ausencias y desengaños,

fué mi casa la estación,

y mi cama cada andén,

deseaba sólo saber

hasta cuándo duraría esto,

la vida me estaba probando

¿podría acaso resistir tanto?

Y un día sin esperarlo

llegaron personas a mi vida,

sabía que con su apoyo

mi futuro encausaría.

Y así fui desandando

mi nuevo camino de ida,

encontré la motivación

en algo que desconocía

todos le llaman “familia”,

con suerte logré formarla.

Ahora tengo dos motores

que me llenan de alegría

    con sus sonrisas día a día.

      Y por dentro la furia sigue

            la ansiedad me quiere controlar,

    después de tantos años

            hoy la empiezo a manipular. 

           Me siento fortalecido

          y se que de aquí en màs

          ya nunca estaré solo

           en el refugio de mi hogar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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